Las ciencias como método de inclusión educativo

Las ciencias como método de inclusión educativo

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stamos acostumbrados a ver una y otra vez que España está a la cola de Europa en rendimiento escolar. El grado de fracaso y abandono escolar en nuestro país es elevado, llegando a duplicar la media Europea. A pesar de que existen numerosas propuestas para atajar el problema, pocas de las soluciones suelen tener en cuenta la individualidad del alumno y sus circunstancias cercanas. Estos hechos generan ciertas inquietudes en profesionales de distintos sectores, por los que el pasado enero de 2017 nació la iniciativa INCLUCIENCIA.

INCLUCIENCIA es un proyecto de innovación educativa que tiene como meta convertirse en una herramienta eficaz para prevenir el abandono escolar, que constituye uno de los grandes problemas al que los responsables de la política educativa nacional se deben enfrentar. El proyecto fue inicialmente diseñado por un grupo multidisciplinar integrado por: José Miguel González (Doctor en Química e investigador “Juan de la Cierva”), Beatriz Monerri (Abogada y Doctora en Derecho), Margot Roig (Doctora en Farmacia) y Cecilia Barbas (Graduada en Farmacia e investigadora predoctoral). Actualmente el equipo consta de más miembros: Ana María Benito (Investigadora Científica del CSIC), Marián Gómez-Fatou (Profesora de Investigación del CSIC), Horacio Salavagione (Investigador Distinguido del CSIC), y Javier Frontiñán (Doctor en Ciencias de la Salud e investigador postdoctoral).

Esta iniciativa nació en una maratón de proyectos interdisciplinares organizado por la Asociación Celera, CELERATÓN, con el apoyo de la Fundación Rafael del Pino y la Fundación Pons (ver video adjunto).

El principal objetivo de INCLUCIENCIA se ha centrado en valorar si un colectivo adolescente podría verse positivamente afectado, en los planos académico y personal, tras participar activamente en actividades programadas que abarcaran diversas áreas de conocimiento (Ciencias Experimentales, Ciencias Sociales y Jurídicas, Matemáticas y Arte). La iniciativa trata de hacer frente a uno de los principales problemas de la juventud actual, el abandono escolar, que puede verse motivado por circunstancias tan ajenas al modelo educativo como el desarraigo, las dificultades lingüísticas, los problemas familiares o el bullying. Para ello se buscan grupos heterogéneos de estudiantes, de distintas etnias y procedencias, aunque totalmente abierto a cualquier centro educativo que quiera abrir las puertas a esta iniciativa.

Como elemento diferencial de otras iniciativas similares, INCLUCIENCIA ha apostado por la implicación activa de los propios estudiantes y la relación directa entre las posibles salidas y metas profesionales con las actividades visuales y didácticas realizadas, con el fin de despertar vocaciones y pasiones, y que los jóvenes utilicen ese estímulo para sobreponerse a las adversidades que les alejan del éxito académico y decidan seguir estudiando. En la experiencia piloto se realizaron cuatro actividades: “Tras las huellas del delito: extracción de ADN”, “Abogado por un día: la senda de los derechos humanos”, “La magia y las matemáticas” y “La Gioconda: el secreto de una sonrisa”.  Aunque el proyecto INCLUCIENCIA tiene un extenso bagaje de actividades y charlas posibles tocando casi cualquier rama de las ciencias experimentales o sociales.

Beatriz Monerri, componente de INCLUCIENCIA, instruyendo la observación de detalles (etapa clave del método científico) en una reproducción de la Gioconda.

El Miércoles 21 de junio de 2017, INCLUCIENCIA irrumpió en las aulas cooperativas del Centro de Formación Padre Piquer de la Comunidad de Madrid (https://padrepiquer.es/). Los componentes de INCLUCIENCIA realizaron el programa piloto sobre un colectivo de 89 alumnos de 3º de la ESO de entre 14 y 17 años, y pertenecientes a tres continentes distintos (Europeos, fundamentalmente españoles; Centro-Sud americanos y asiáticos). Los chicos y chicas, a pesar del cansancio acumulado por todo el trabajo realizado durante el curso, recibieron esta actividad con agrado. Se establecieron grupos para realizar los talleres y los profesores y tutores acompañaron para que todo se desarrollase con normalidad, pero finalmente disfrutaron con ellos de los talleres que se presentaron muy interesantes.

En palabras de la propia coordinación del centro Padre Piquer: “¡Qué maravilla! Cómo disfrutamos los chicos y los profes. Beatriz, Cecilia y José Miguel captaron toda nuestra atención al conseguir enseñarnos con el arte de la magia, el debate y la reflexión, la experimentación y la imaginación. El grupo de INCLUCIENCIA ha mostrado una gran generosidad al pasar una mañana con nuestros chicos sin pedir nada a cambio más que la satisfacción de colaborar con nosotros en ayudarles a seguir dando pasos en su orientación profesional.”

Cecilia Barbas, componente de INCLUCIENCIA, enseñando a estudiantes cómo extraer el ADN de un tomate y así mostrar posibles salidas profesionales relacionadas con la genética.

El análisis global de la información obtenida, tras aplicar metodología científica y estadística para recabar el impacto de las actividades sobre los estudiantes, ha permitido revelar contundentes resultados. En este sentido, el 92% de los alumnos consideró que era necesario estudiar, porcentaje que se elevó al 100% en el caso de alumnos de origen asiático. Otro aspecto destacable fue que hasta un 61% del conjunto de los alumnos mostraron interés por la ciencia, y más de la mitad de ellos quedaron positivamente sorprendidos con las actividades presentadas. Es importante destacar que el 62% de los alumnos consideró que las actividades realizadas les servirían de ayuda en orden a elegir las asignaturas de su futuro itinerario académico; y el 54% estimó que se les habían planteado salidas profesionales que anteriormente desconocían.

Jose Miguel González, fundador de INCLUCIENCIA, enseñando conceptos matemáticos a través de la ‘gamificación’ con naipes.

Ante los resultados obtenidos, es evidente que con el estímulo adecuado, y enfocando una actividad práctica a una salida profesional real, donde los adolescentes se visualizasen en el futuro, se puede reconducir el fracaso y el abandono escolar, incluso en colectivos especialmente sensibles. Todo esto ha sido también argumentado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), que en la reciente resolución de su convocatoria de proyectos para el fomento de la cultura científica ha valorado positivamente a INCLUCIENCIA y le ha concedido financiación, siendo el Dr. Jose Miguel González el director de dicho proyecto.

INCLUCIENCIA acaba de nacer, y ya ha demostrado que puede cambiar para bien esas nefastas estadísticas de abandono y fracaso escolar. En su evolución y crecimiento, esta iniciativa se expandirá a otros centros y modelos educativos para poder seguir despertando vocaciones en los jóvenes. Desde aquí se hace un llamamiento a todos los centros de secundaria que quieran motivar a sus alumnos en materias científicas con la metodología que propone INCLUCIENCIA, proyecto abierto a toda España y a cualquier modelo educativo.